Un día en Valencia… ¿qué se puede llegar a ver? Pues no, así no. ¿Quién compró esos billetes? Claro que con la audioguía de TouringBee hasta en medio día te da tiempo a pasear, probar lo más rico y comprar recuerdos. ¡Pero así no se hace! ¡Esto es Valencia!
¿Por qué merece la pena visitar Valencia?
Valencia es esa ciudad donde las calles antiguas conviven con edificios casi futuristas, y la vida gira en torno al mar y a la buena comida. Aquí no hace falta elegir entre cultura y relax: de día recorres museos y, por la tarde o la noche, disfrutas junto al mar con una copa de sangría. El ambiente es de lo más ligero y acogedor, justo lo que hace falta para unas vacaciones sin complicaciones.
Sigue leyendo para descubrir qué ver en Valencia en 1 día: estos consejos le vendrán bien a cualquiera. El resto de las vacaciones ya podrás dedicarlo a relajarte en la playa.
¿Dónde alojarse en Valencia?
La elección del barrio en Valencia depende del tipo de vacaciones que quieras tener: cada zona tiene su propio carácter.
Está muy bien ubicado entre dos estaciones. Hay muchos cafés buenos y una oferta de compras excelente.
Es una buena opción para quienes quieren alojarse entre las principales atracciones. Está más cerca de la Estación del Norte.
Junto a la playa de la Malvarrosa, es ideal para quienes disfrutan de los baños matutinos y de las veladas con sangría y brisa marina. Su desventaja es que está a unos 20-25 minutos del centro en metro.
Esto es gratis en Valencia
Valencia es una ciudad generosa y abierta. Aquí de verdad puedes pasar un día entero casi sin sacar la cartera: desde paseos por los parques hasta visitas a museos donde la entrada cuesta exactamente 0 €.
- La entrada a la Catedral de Valencia es gratuita dos horas antes del final de la jornada.
- El Museo de Bellas Artes, con obras de Goya y Ribera; el Museo de Historia Natural, con esqueletos de dinosaurios; y el museo L’Almoina, con restos de la Valencia romana, son gratuitos.
- Las playas de la Malvarrosa y la Patacona: arena limpia y mar sin pagar entrada.
- Festivales callejeros, sobre todo Las Fallas en primavera, con espectáculos y fuegos artificiales gratuitos.
- Subir a las Torres de Quart y a las Torres de Serranos los domingos: unas vistas estupendas de la ciudad.
Plan del día: cómo aprovecharlo todo en 24 horas
En 24 horas en Valencia puedes llegar a todo: mar, mercado, paella, un paseo por el Casco Antiguo, museos y, para rematar, un espectáculo nocturno. La ciudad transmite sensación de fiesta incluso en un día cualquiera.
¿Dónde dejar el equipaje?
En las estaciones de Valencia hay consignas para equipaje. En el aeropuerto también las hay, pero son más caras.
Para dejar libre la habitación del hotel, también puedes encontrar una consigna en el centro de la ciudad. Busca taquillas de Locker in Valencia, Stasher, LuggageHero, Bounce. Se puede reservar con antelación a través de la aplicación.
Desayuno: empezar la mañana con algo dulce
Empieza la mañana en Valencia con una taza de café bien cargado y un vaso de horchata, la bebida local hecha de chufa, cuyo sabor recuerda a la leche de frutos secos. Suele acompañarse con los dulces fartons o con crujientes churros.
Los lugares más acogedores para este tipo de desayuno están en el barrio de Ruzafa.
Es un barrio de moda, lleno de pequeñas cafeterías y panaderías, donde los precios siguen siendo agradables —apenas 3-5 €— y el ambiente conserva de verdad ese aire auténtico y cercano.
Mañana: mar, sol y paseos tranquilos
Antes del mediodía puedes irte al mar: las playas de la Malvarrosa y la Patacona están a solo 20 minutos del centro.
- La Malvarrosa: una playa animada, con cafeterías
- La Patacona: más tranquila y espaciosa
Todas las playas son gratuitas; solo se pagan las tumbonas, que cuestan unos 5-7 € al día.
Almuerzo: probamos lo más típico de la zona
Valencia es la cuna de la paella, así que lo mejor es empezar precisamente por ahí. El clásico es la paella valenciana (con conejo, judías y verduras) o la versión marinera, con gambas y mejillones. Pero no solo de paella vive el viajero: también hay otros grandes éxitos gastronómicos:
- Fideuà: una “paella” hecha con fideos en lugar de arroz
- Esgarraet: entrante de berenjena y pimiento
- All i pebre: guiso de anguila
- De postre, buñuelos (bollitos fritos con azúcar)
Los mejores sitios para lanzarse a la aventura gastronómica son el Mercado Central (Mercado Central), la calle Calle Caballeros o el siempre moderno Ruzafa, lleno de bares de tapas.
Precios: desde 3 € por una tapa hasta 15-18 € por una ración de paella de verdad.
Después de comer: un paseo con historia
La segunda mitad del día es perfecta para recorrer el Casco Antiguo.
- Empieza en Plaza de la Virgen, entra en la Catedral y sube a la torre del Miguelete para disfrutar de las vistas panorámicas.
- Acércate a las Torres de Serranos y contempla estas antiguas puertas que en otro tiempo protegían la ciudad.
- Si te queda tiempo, pásate por el Museo Fallero o por el IVAM (museo de arte contemporáneo): los domingos la entrada es gratuita.
Cena con vistas
Después de un largo paseo, toca irse a cenar con vistas al mar o a la ciudad. Una buena opción son los restaurantes del paseo marítimo de la Malvarrosa, donde por la noche sirven marisco fresco.
Prueba el arroz negro (arroz con tinta de calamar) o las sepias al horno.
Los precios están por encima de la media (15-25 € por un plato principal), pero por el ambiente y la puesta de sol junto al mar merece la pena.
Por la noche: espectáculo
De día, Valencia es soleada y ligera; por la noche, se transforma en una auténtica fiesta que se alarga hasta bien entrada la madrugada. Para terminar el día, lo mejor es ver un espectáculo vibrante.
- Espectáculo de flamenco en pequeños tablaos (entradas de 15-25 €; mejor reservar con antelación)
- Concierto al aire libre en el Palau de la Música, en el parque del Turia
- O cine al aire libre en verano, en los parques de la ciudad
Lo mejor es llegar 30 minutos antes del comienzo para coger buenos sitios. Valencia vive de verdad por la noche, así que después de cenar la ciudad no hace más que animarse.
10 ideas de qué hacer en Valencia en un día
- Empezar con café y horchata en el centro: una bebida refrescante hecha de chufa, acompañada de churros o fartons.
- Recorrer el Mercado Central: frutas de colores, jamón, especias y muchísimo contenido para fotos.
- Entrar en la Catedral y subir a la torre del Miguelete para disfrutar de una vista panorámica.
- Sentarse en la Plaza de la Virgen y empaparse del ambiente del casco antiguo junto a la fuente.
- Pasear por el jardín del Turia: el antiguo cauce del río, transformado en un parque gigantesco.
- Descubrir la Ciudad de las Artes y las Ciencias: un complejo futurista que parece sacado de una película.
- Sumergirse en L’Oceanogràfic: el acuario más grande de Europa, sencillamente impresionante.
- Almorzar una paella: aquí está su cuna; la clásica es con conejo y judías, aunque también la hay de marisco.
- Fijarse en los grafitis del barrio de El Carmen: una galería al aire libre perfecta para fotos urbanas.
- Ver la puesta de sol en la playa de la Malvarrosa: una copa de sangría y el sonido del mar Mediterráneo.
Top 5 de lugares de interés de Valencia que merece la pena ver
Mercado Central
Un enorme mercado cubierto de estilo modernista. Aquí encontrarás fruta, jamón, especias, quesos y aperitivos listos para llevar. Incluso si no vas a comprar nada, merece la pena entrar por el ambiente y la arquitectura.
- Consejo: solo abre hasta el mediodía (aproximadamente hasta las 14:30), así que lo mejor es ir justo después del desayuno. La entrada es gratuita, pero las delicias se pagan aparte.
Ciutat Vella
Calles estrechas, edificios góticos y plazas llenas de vida. Son imprescindibles Plaza de la Virgen y Plaza de la Reina. En el centro está la Catedral de Valencia, donde se guarda el cáliz que muchos consideran el Santo Grial. Si subes a la torre del Miguelete, tendrás una de las mejores vistas de la ciudad.
- Consejo: la entrada a la catedral cuesta unos 8 €, y durante el día suele haber cola. Por la mañana y entre semana se está más tranquilo.
Jardín del Turia
El antiguo cauce del río se ha convertido en un parque de 9 kilómetros. Carriles bici, fuentes, jardines y zonas de descanso: es el lugar perfecto para pasear o hacer un pícnic. En su territorio se encuentran el Palau de la Música y el parque infantil Gulliver.
- Consejo: es gratis y no hay colas. Lo más cómodo es empezar el paseo junto a Torres de Serranos y seguir en dirección a la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Torres de Serranos y Quart
Antiguas puertas que en otro tiempo protegían Valencia. Desde ellas se abren excelentes vistas de la ciudad y de los Jardines del Turia.
- Consejo: la entrada cuesta 2 €, pero los domingos es gratuita. Casi no hay colas. Subir por las escaleras de caracol es una actividad para gente activa.
Ciudad de las Artes y las Ciencias
Un complejo futurista del arquitecto Santiago Calatrava, convertido en una de las imágenes más emblemáticas de Valencia. Aquí están el enorme planetario, el museo de ciencias y el oceanario más grande de Europa, L’Oceanogràfic.
Cuándo: lo mejor es venir por la mañana, cuando hay menos gente, o por la tarde-noche, para hacer fotos con la iluminación.
Es mejor comprar las entradas online (sobre todo para el oceanario): la cola en taquilla puede ser bastante larga.
También hay opciones combinadas para visitar varios museos a la vez o incluso todo el complejo.
Un poco de historia de Valencia
Paseando por Valencia, es fácil olvidar que no estás solo ante un destino soleado de paella y naranjas. Para entender mejor dónde te encuentras, basta con echar un vistazo a algunos momentos clave:
- 138 a. C.: los romanos fundan la ciudad de Valentia. Los restos del foro pueden verse en el centro arqueológico bajo la plaza de la Almoina.
- Siglo VIII: los árabes traen aquí las naranjas y los canales de riego, que en parte siguen funcionando hasta hoy.
- 1238: el rey Jaime I toma la ciudad a los árabes, y desde ese momento Valencia pasa a ser cristiana, aunque con una fuerte huella oriental. Comienza la construcción de la catedral.
- Siglo XV: la edad de oro. En la ciudad se imprimen los primeros libros de los Pirineos y se construye la Lonja de la Seda, hoy declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
- Siglo XIX: crecimiento acelerado. Se construyen los ferrocarriles, abre el Mercado Central y aparecen los primeros barrios modernos.
- 1936-1937: durante la Guerra Civil, Valencia se convierte durante un breve tiempo en la capital de España.
- Finales del siglo XX: la ciudad se renueva con motivo de la Expo y la Copa América; nacen los Jardines del Turia y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
- Hoy: Valencia es la tercera ciudad más grande del país, la capital de la paella, de las Fallas y uno de los rincones más vibrantes del Mediterráneo.
Símbolos y emblemas
Cada ciudad tiene sus propios símbolos, por los que se la reconoce en todo el mundo. ¡Valencia tiene varios!
Santo Grial
Naranjos
Festival de Las Fallas
Fútbol
Gente y tradiciones
Los valencianos son gente abierta y bulliciosa. Les encantan los conciertos callejeros y las reuniones al atardecer o por la noche y, por supuesto, las fiestas. Aquí hay más fiestas que días laborables (es una broma, pero no anda lejos de la verdad). El plato principal es la paella, y solo alguien muy perezoso te dirá que en Madrid la preparan «igual de bien».
Una tradición local es reunirse por la tarde-noche en las plazas, charlar, beber Agua de Valencia (un cóctel de zumo de naranja, cava y alguna cosa más) y contemplar los fuegos artificiales. Además, los valencianos están orgullosos de su lengua, el valenciano, que también suena en los nombres de las calles.
Cuando pasees por Valencia, recuerda: no estás caminando solo por sus calles, sino por un escenario donde desde hace dos mil años se representa un espectáculo llamado «la vida a la valenciana».
Consejos útiles para viajar a Valencia
- Aparcamiento: en el centro es caro y tiene restricciones (zonas azules: 2-3 € por hora). Sale más barato en las afueras o en los aparcamientos junto a las estaciones de metro, donde puedes dejar el coche y llegar al centro en transporte público.
- ¿Taxi o metro? El taxi resulta cómodo por la noche y desde el aeropuerto (15-20 € hasta el centro), pero durante el día salen más a cuenta el metro y los autobuses: el billete cuesta unos 1,5-2 €, y el sistema es muy sencillo. Además, hay abonos prácticos para un día o para tres.
- Qué llevar contigo: protector solar (incluso en primavera el sol pega fuerte), calzado cómodo para caminar por calles empedradas y una botella de agua (es bastante habitual encontrar fuentes de agua potable).
- Idioma: la mayoría habla español, pero en las zonas turísticas también se entiende el inglés. Una sonrisa y unas cuantas palabras en español siempre ayudan.
- Comida: aquí se almuerza tarde, después de las 13:30, y la cena empieza más cerca de las 21:00. Conviene planear algún tentempié con antelación.
- Festivales: si viajas en marzo para Las Fallas, reserva el alojamiento con mucha antelación; en otros meses la ciudad es más tranquila y más barata.
¿Qué ver en Valencia el segundo día?
Si el primer día en Valencia se dedica a descubrir las playas y el Casco Antiguo, el segundo merece la pena salir un poco de los clásicos. Naturaleza, parques, museos y rincones inesperados te ayudarán a ver Valencia desde otra perspectiva y a hacer el itinerario más variado.
- Albufera (Albufera): un parque natural y una laguna a 10 km de la ciudad. Aquí puedes dar un paseo en barca, observar aves y probar una paella más casera en restaurantes auténticos.
- Jardines de Monforte (Jardines de Monforte): un parque recogido de estilo clasicista, con fuentes y esculturas. Tiene esa atmósfera de «jardín secreto».
- Bioparc Valencia: un zoológico moderno sin rejas, con recintos amplios donde los animales viven en condiciones muy parecidas a las naturales.
Qué traer de Valencia
Los recuerdos de Valencia no son solo imanes con vistas al mar. Al marcharte, seguro que te apetecerá llevarte a casa un pedacito del espíritu español, ya sea para ti o para tus seres queridos.
- Mermelada o licor de naranja: un símbolo de la ciudad en un tarro o en una botella
- Agua de Valencia embotellada: el cóctel más emblemático, a base de cava y zumo de naranja (también hay sets ya preparados)
- Cerámica de Manises: platos, tazas o azulejos pintados al estilo tradicional
- Abanico: un accesorio elegante que aquí se elabora a mano
- Productos de seda: un recuerdo de la Lonja de la Seda y del pasado comercial medieval de la ciudad
- Figuritas de “ninots”: versiones en miniatura de los personajes de Las Fallas
- Turrón y horchata en caja: dulces souvenirs fáciles de transportar
- Camiseta o bufanda del Valencia CF: para los aficionados al fútbol
- Especias locales y arroz para paella: un regalo práctico para preparar Valencia en casa
- Aceite de oliva prémium: en envase de diseño, es casi una pieza de arte
Valencia es una ciudad estupenda para unas vacaciones relajadas, alegres y moderadamente llenas de descubrimientos. Mar, naranjas, flamenco, torres antiguas con vistas espectaculares… ¿qué más se puede pedir para ser feliz? Aquí se pueden pasar dos semanas sin aburrirse, pero incluso en un solo día da tiempo a vivir muchísimo. ¡Ven a descubrirla!


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